Sunday, August 13, 2006

Epígrafes

Dijo el poeta burgués alguna vez: “Ningún verso es libre para el hombre que quiere hacer un buen trabajo”.
Dijo el poeta esteticista: “En el Arte superior, como en la Ciencia Pura, sólo importan los detalles”.
Dijo alguna vez el poeta antropófago: “Tupí or not tupí, that is the question”.
Dijo alguna vez el poeta beat: “Cure blindness with a whore's spittle”.
Dijo alguna vez el poeta revolucionario: “¡Pues-si-ya querida qué haríamos sin ti!”.
Dijo alguna vez el poeta vegetariano: “¡Legumbre o muerte!”.

Friday, August 11, 2006

Redención

Un simulacro de pestañas
y la mano abducida,
frisada,
te pinta en lacias palabras,
después del vino negro
serás una lámpara,
un copo de noche,
una promesa desenterrada.

Confesión poética

Hace tiempo que quiero decir que la poesía es una soga,
un juguete que puedes saltar como un niño,
una herramienta que te ayuda a subir al árbol del jardín trasero que nunca podas, a cortar las ramas rotas, las hojas secas.
También te da una mano para bajar al pozo de la introspección
a sacar espejos que han caído en él, a confesarte.
Pero hay una cosa que nadie se atreve a decir
y es que a veces esa soga también sirve para ahorcarse.

Digestión

Depurar la roca que desciende en el pecho,
pulirla,
hacer de ella una rosa
que te haga cantar sueños
y resucite suspiros encallados
en el silencio.

Verso

Gorjeo,
batir de alas,
palabra que se desencripta
a la velocidad del fotón.

Cuerpo inmaterial,
que se hincha,
que se ensaliva el aura,
grito de ojos en orbita,
piedra que talla la aurora.

Hijo preferido de las dos manos
que mecen la nebulosa,
la oración:
Urania que surge en botón.

Cantar de metales,
fiesta sin rumor,
luz incolora que se descompone
al compás de un violón.

Desterrado espejo rubicundo
que nieva sobre el arco y la antorcha,
náutico curva de hálito,
sempiterno secreto hirviendo en elipse,
haciendo el amor.

Poesis

Humo. Misterio. Verdad. Nebulosa. Augurio.
Mar. Acuario de árboles,
vacuidad de trenes sumergidos.
La noche.
Calambres. Tosidos. Ríos de hojas. Tus senos.
Bares. Telarañas. Lágrimas y cometas.
Iceberg. Soledad de estrellas. Paredes y astrofísica.
Espejos. Caimanes de nieve. Sueños bombardeados.
Antropófagos millonarios. Pobreza y cisnes.
Manipulación,
reinos de Hades.
Desvelo. Tu mirada. Lagos en el que se baña Cronos.
Laberintos. Fascistas y Minotauros.
No más armas, no más naciones,
no más corrupción.
Amor.
Poesía.
Búsqueda de algo imposiblemente posible.

Thursday, August 10, 2006

Vacuidad

todo lo que callo y siento
todo lo que siento y callo
todo lo que no siento y escribo
todo lo que no escribo y digo
todo lo que digo y callo
todo lo que no digo y escribo
todo lo que miro y no observo
todo lo que ostento y no tengo
todo lo que tengo es lo que no tengo
todo lo que repito y plagio
todo lo que toco y mancho
todo lo que armo y desarmo
todo lo que me mira y me distraigo
todo lo que amo y no amo
todo lo que amo y no me ama
todo lo que camino y descanso
todo lo que parece sublime y es fango
todo lo que admiro y alabo
todo lo que pienso y rechazo
todo lo que reniego y hago caso
todo lo que borro y repongo
todo lo que resisto y me acabo
todo lo que escucho e ignoro
todo lo que como y me come
todo lo que acaricio y lloro
todo lo que lluevo y grazno
todo lo que bebo y fumo
todo lo que quiero y me hace daño
todo lo que viajo y no viajo
todo lo que invento y me inventa
todo lo que vivo y muero
todo lo que descubro y calco
todo lo que experimento y plasmo

El pajeo de las Pes

En todas las bibliotecas de Merla –madre tierra para los sumerianos– siempre pernoctaran en los mismos escaparates con el pelo largo, azul y verde, las uñas sin cortar, completamente beodos cuando necesites masturbarte mentalmente. Habrá todas las horas, todos los días, todas las semanas, una música flordelisada donde Verlaine le hace el amor a Rimbaud y un “sacer vates” traga su infinito rosario por haber desflorado una menor.
Cada vez que pases por allí todos te zahirieran con su voz de tétano, te harán mirar en un espejo que luego romperás y caminarás sobre sus restos lamiendo la sangre de tus pies.
Entre las repisas, Lezama Lima estrangula a Pitágoras y sus siete cabezas. Kabir, Mira Bai y Guru Nanak tocan una canción de Charlie Parker con Ramananda en la voz.
Yo, parado en la esquina, converso con César Moro, dedo en la nariz, viejo y aburrido grito:

¡QUIERO QUE LA POESÍA HABLE!

Vallejo sale del PQ 8497 V35A243X 1986 empuñando un revolver en la mano derecha y una copita de pisco en la izquierda –perdonen la tristeza– y suelta su murmullo: “shhh... es una monja en eterno voto de silencio que sólo habla cuando la amas.”
Yo suspiro. Una lágrima de aire emigra de la nada que soy. Exclamo:

¡QUIERO QUE LA POESÍA TENGA PIES!

Entonces Neruda se acerca con un estatuto de vino y susurra: “déjala que sea un galope de ciruelas y que ruede en tus manos cósmicamente verde”
Yo rió, aplaudo como aplaudí después de Pagliacci, escucho el redoblar de mi pecho y prorrumpo:

¡QUIERO QUE LA POESÍA TENGA OJOS!

Martín Adán se aproxima con una damajuana de mistela, me roza el hombro y articula: “ahora la Poesía es hacer mirar tu sombra en la luna”
Valdelomar, El Conde De Lemos, aparece y corrige: “el ahora es el futuro, el futuro ya lo viviste”.
Miro dentro de mis ojos vacíos; Lao Tse corre disparándole mariposas de Tao a Borges, hijo de Minos, que esconde su corazón bajo la calle Poe: “el poema perfecto está escrito en cien líneas” –asegura él– pero yo sé que el universo está escrito en un verso.

Wednesday, August 09, 2006

Palabra

Desciende de la nebulosa tu navío,
lento y sin zapatos,
patinando por el horizonte,
lleno de flores.

Se enciende entonces tu rara forma,
celestial y extraterrestre,
cósmica y divina,
surfeando el mar troposférico donde se sumergen,
fugaces, los espejos destrozados de la conciencia.
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