Palabra
Desciende de la nebulosa tu navío,
lento y sin zapatos,
patinando por el horizonte,
lleno de flores.
Se enciende entonces tu rara forma,
celestial y extraterrestre,
cósmica y divina,
surfeando el mar troposférico donde se sumergen,
fugaces, los espejos destrozados de la conciencia.
lento y sin zapatos,
patinando por el horizonte,
lleno de flores.
Se enciende entonces tu rara forma,
celestial y extraterrestre,
cósmica y divina,
surfeando el mar troposférico donde se sumergen,
fugaces, los espejos destrozados de la conciencia.


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